Silencio

Silencio

Saber dónde vivía Carlos tiene poca importancia ya, podríamos decir que residía en una calle normal de un barrio normal. Vivía solo, en el segundo piso de un edificio de tres alturas cuya planta baja ocupaba un local vacío; todos los locales de aquella calle, menos un par de ellos, estaban desocupados. Carlos era un tipo normal, con un oficio respetable, saludaba por la calle a quien conocía y cumplía las normas establecidas como todo buen ciudadano. La única característica que diferenciaba a Carlos del resto era la hipersensibilidad al ruido con la que había nacido, peculiaridad denominada hiperacusia, y que le hacía tener que dormir con tapones, ir por la calle con auriculares o tener ajustados todos los volúmenes de su casa al mínimo. También tenía los brazos algo más largos de lo normal y los ojos un poco más juntos de lo razonable, pero tales detalles no vienen al caso.

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