Tokio blues

Tokio blues, hoy no voy a dorar la píldora, es la novela que toca reseñar. Para ello la he vuelto a leer, lo hice por primera vez en 2013. Tenía ganas de volver a meterme en sus páginas, maldita la hora.

Como todos ya sabréis, es de Haruki Murakami, el que dicen que a este paso nunca ganará un Nobel de Literatura; no le hace falta, el premio son sus libros.

Tokio blues

Datos

El libro se publicó en 1987, ya tiene un tiempo, pero ha envejecido muy bien. Es de un tamaño normal, 380 páginas, y nos sumerge en la vida de Watanabe.

No es el primer libro que me leí de Murakami, ese fue De qué hablo cuando hablo de correr, tampoco el último, ahí está Los años de peregrinación del chico sin color, pero fue un libro que me marcó, y que lo ha vuelto a hacer. Creo que me estoy saltando el orden normal de mis reseñas, todo está embarullado en mi mente aunque hace 8 o 9 días que me lo leí.

Lo podéis comprar en papel o en digital, como casi siempre.

Resumen

Como he dicho antes, el libro es la historia de Watanabe, mayormente de sus años de universidad. El libro trascurre en los años 70, en Tokio, y no lo consideraría igual que los otros libros de Murakami, no está dentro del realismo mágico. Es costumbrismo trágico puro y duro. Es dolor y es belleza. Es ganas de vivir y de sobreponerse a los que no quieren hacerlo.

Os dejo con la sinopsis antes seguir escribiendo palabras sin sentido durante un par de párrafos más:

Mientras aterriza en un aeropuerto europeo, Toru Watanabe, un ejecutivo de 37 años, escucha una vieja canción de los Beatles que le hace retroceder a su juventud, al turbulento Tokio de los años sesenta. Con una mezcla de melancolía y desasosiego, Toru recuerda entonces a la inestable y misteriosa Naoko, la novia de su mejor y único amigo de la adolescencia, Kizuki. El suicidio de éste distanció a Toru y a Naoko durante un año, hasta que se reencontraron e iniciaron una relación íntima. Sin embargo, la aparición de otra mujer en la vida de Toru le lleva a experimentar el deslumbramiento y el desengaño allí donde todo debería cobrar sentido: el sexo, el amor y la muerte. Y ningún de los personajes parece capaz de alcanzar el frágil equilibrio entre las esperanzas juveniles y la necesidad de encontrar un lugar en el mundo.

Opinión Personal

Creo que ya he ido dejando migas de pan durante el artículo. Odio y amo este libro al mismo tiempo. No quiero leerlo y aun así volveré a hacerlo. Creo que es un libro que todo el mundo debería leer, es un clásico contemporáneo. También creo que no todo el mundo podrá aguantar su lectura, a mí mismo, que me creo resistente, me ha vuelto a dejar hundido un par de días, vacío.

Tiene grandes frases, grandes personajes, tragedias y alegrías del día a día de la cultura japonesa.

Y me quedo con un pequeño diálogo, de esos que quedan subrayados:

—No te compadezcas de ti mismo. Eso solo lo hacen los mediocres.

—Lo tendré en cuenta —dije.

 

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